MARRUECOS
Decidimos ir a conocer el cercano Reino Hachemita. Vaya¡, Marruecos sin ir más lejos.
Decidimos ir a conocer el cercano Reino Hachemita. Vaya¡, Marruecos sin ir más lejos.
Vimos varios paquetes turísticos en agencias en España. También miramos los vuelos por nuestra cuenta y luego paquetes turísticos que ofrecen las agencia marroquíes y al final decidimos comprar el vuelo con Royal Air Maroc y una vez en Marruecos alquilar un coche con conductor. Esto fue un acierto porque en el mismo hotel que nos hospedamos en Casablanca nos proporcionaron un conductor de confianza y pactamos el tour para dos personas por lo que la agencia nos pedía para cada una.
CASABLANCA.- Nuestra primera sorpresa fue ver que es muy habitual compartir los taxis con cualquier otra persona que vaya en la misma dirección. Eso iba a estar bien para abaratar costos.
Decidimos visitar la ciudad por libre y comenzamos con la Mezquita de Hassan II construida en parte, literalmente, encima del mar. Esto la hace muy bella pero también hace que debido al salitre, su conservación sea muy dificil.
Con su minarete de 200 metros es el templo más alto del mundo y también es el segundo más grande tras la mezquita de la Meca.
Se puede visitar su interior con guía o sin guía, a las 9,10 y 11 de la mañana excepto los viernes. Entradas junto a la mezquita.
Se visita el interior del templo, las salas de abluciones y la madrasa y hay que ir con brazos y piernas cubiertos y en el caso de las mujeres, también con velo que cubra la cabeza.
Paseamos la ciudad viendo La Medina, el zoco, la avenida de Mohamed V, los edificios de correos y del Banco de Marruecos, la plaza de las Naciones con su torre del reloj. No están bien conservados y en general la ciudad se visita en poco más de un día.
Eso si, por la noche fuimos a cenar al Café de Rick que se hizo famoso en la película Casablanca con Humpherey Bogart. Aunque es un secreto a voces que para la película se construyó una réplica en Hollywood.
| Rick's cofee. "Tocala otra vez Sam..." |
Con nuestro chofer-guía que hablaba español partimos con dirección a Meknes, pasando antes por Rabat y por el Mausoleo del rey Mohamed V.
Desde la plaza Hedim, atravesamos la bella puerta de Bab el Mansour y entramos de lleno en la Medina (la traducción es ciudad). No se puede dejar de ver el mausoleo de Mulay Ismail, madrasas, mezquita, murallas y callejuelas. Se puede negociar la visita de toda la Medina en coche de caballos.
A 35 kms de Meknes estan las ruinas de romano-cartaginesas de Volúbilis. Al llegar y en el mismo lugar en que se compra la entrada se pueden contratar los servicios de un guía. La visita dura aproximadamente una hora.
Se pueden localizar las termas, la almazara, el capitolio etc. y también el enorme minarete inacabado que según dicen es gemelo de la Koutubia de Marrakech y de la Giralda de Sevilla.
No me paro a hablar de los hoteles porque los buscamos tan facilmente como entrar en www.booking.com
Guardando todas las maravillas en la retina y saboreando los ricos platos de la cocina Marroqui como el kuskus o el cordero con ciruelas pasas, seguimos viaje, esta vez con destino FEZ.
Sin duda, esta es la ciudad que más me ha gustado y más me ha impactado de Marruecos. Se divide en Ciudad moderna y La Medina.
Hace falta un guía si o si para visitar la medina de miles de callejuelas con sus madrasas, mezquitas y sobre todo sus zocos, divididos según el trabajo que se realiza en ellos.
Así pues, vemos zona de tiendas, de fabricación de muebles, de carnicerías en la calle con sus cabezas de camello colgadas y entre todos los zocos destaca el de LOS CURTIDORES. En este zoco el olor es nauseabundo porque tratan las pieles con escrementos de paloma, orina de vaca y...no quise saber que más...Se puede subir a la terraza de cualquier tienda donde te darán una ramita de hierbabuena para que te la pongas en a nariz y puedas aguantar.
Seguimos ruta atravesando la cordillera del Atlas para ir la la parte oriental del país y nos sorprendió el frío y la estación de esquí que encontramos en Ifrane.
Nuestro destino esta vez era el desierto del Sáhara. Dormir en una Jaima en un Biuoac o campamento, junto a las dunas y ver amanecer en el Sáhara es la ilusión de los que hemos leído tanto sobre los bereberes u hombres azules.
En esta casa bereber nos acogieron Aisa y su familia y nos dieron el mejor te que tomé en todo el viaje.
Tras dormir malamente sobre una alfombra en el suelo de la haima, nos levantamos a las 4 de la madrugada, no para ducharnos ya que no hay ducha sino para ir en un todoterreno hasta el lugar donde estaban los dromedarios.
Tras dormir malamente sobre una alfombra en el suelo de la haima, nos levantamos a las 4 de la madrugada, no para ducharnos ya que no hay ducha sino para ir en un todoterreno hasta el lugar donde estaban los dromedarios.
Hago un inciso para aclarar que los camellos tienen dos jorobas. Los dromedarios son los que tienen una joroba, son un poco mas altos y más rápidos que los camellos. El camello vive fundamentalmente en Asia y el dromedario en la península Arábiga y Africa.
Tras el paseo y la "movida" del camello, regresamos a desayunar a la jaima y fue una grata sorpresa encontrarnos con un desayuno bien completo con salado y dulce todo muy bueno.
Habíamos vivido una inolvidable experiencia y todavía eran las 10 de la mañana de modo que decidimos ir a ver las gargantas del Todrá.
En esta mole rocosa a poca distancia de las dunas de arena del desierto, el río Toldrá ha ido erosionando la piedra hasta crear una profunda garganta que me recordaba vagamente al Siq de Petra. Si alguien está interesado, deciros que en las altas paredes de las gargantas se practica la escalada. En los hoteles de la zona incluso te alquilan equipo y lo requieres te contactan un guía experto en el tema.
Gracias al río, a sus crecidas y a la porosidad del suelo, aguas abajo hay un larguísimo oasis en el cual se encuentra la ciudad de Tinehir donde se toma un rico té con menta.
Continuamos ruta con intención de llegar a dormir a Ouarzazat, la ciudad de las Kasbas y de los estudios cinematográficos Atlas, los mayores estudios naturales del mundo.
En este lugar nos cayó tal tromba de agua (para que digan que no llueve en el desierto) que estando en frente de los estudios de cine, no pudimos cruzar el caudal de agua que inundó el palmeral. Bueno, así tendré excusa para volver a Marruecos.
Comimos cordero con aceitunas en el restaurante La Kasbah des Sables, cuyo interior imitaba a una gran jaima y nos hospedamos en el hotel Ibis Moussafir pero insisto en que quien vaya a Marruecos, busque el hotel en Booking porque de un año a otro algunos mejoran y otros empeoran.
Al día siguiente tempranito subimos al coche en dirección a Marrakech y nos topamos con el único inconveniente del viaje. La lluvia había sido tan fuerte y tan intensa que se había llevado un trozo de carretera.
Tardaron varias horas en llegar las máquinas y hacer un muro de tierra para cortar el agua y esto permitió que pasáramos. Llegamos tarde a Marrakech, justo para cenar en el hotel Ryad Mogador Opera y dormir a pierna suelta no sin antes darme un bañito en la piscina cubierta y reservar un hamam para el día siguiente. Hay que darse un capricho de vez en cuando.
En Marrakech hay mucho que ver, mucho que hacer y mucho que disfrutar. Hay que ir a La Menara con sus jardines, al palacio Bahía que significa maravilloso en árabe, hay que visitar las tumbas Saadies, visitar la Koutubia, convertida en biblioteca, que es la torre hermana de La Giralda. Es imprescindible entrar en una farmacia de remedio hechos con hierbas y especias. Una de las más famosas el la Herboriste La Famile.
Y sobre todo es obligatorio vivir la Plaza Jamaa el Fna a todas horas. Por la mañana está apagada, solo hay algunos puestos de zumo natural de naranja, muy barato y muy rico. Sobre las 5 de la tarde comienzan a montar los puestos de comida, van llegando los contadores de historias, los encantadores de serpientes y los aguadores con sus trajes coloridos y la plaza empieza a cobrar vida. Es precioso ver todo esto desde la terraza de un bar y después bajar a mezclarse con los locales y los turistas, comer unos caracoles y dejarse seducir por la magia de esta plaza que ha sido declarada Patrimonio de la humanidad.
No hay que tener miedo pero si precaución y no alejarse de los lugares donde está el turismo, llevar el dinero bien guardado y no cometer imprudencias porque hay una gran concentración de gente y los bolsos se distraen solos.
Antes de que se monte la plaza hay que visitar el zoco donde puedes encontrar "de todo" junto, revuelto, amontonado y lleno de polvo.La condición imprescindible para comprar en el zoco es el REGATEO puro y duro. También diré que entre las montañas de cacharros que hay en las tiendas, siempre encuentran un momento para invitarte a un te con la esperanza de que hagas una buena compra.
TIPS DE INTERES:
-Regatear como un poseso en los zocos.
-Comprar crema, agua y aceite de rosa Mosqueta (baratísimo).
-Mirar bien que lo que te meten en la bolsa es lo que compraste.
-Al coger taxis dejar claro lo que te van a cobrar.
-Comprar un frasquito y llenarlo de arena del sahara.
-Hoteles no muy cerca de las mezquitas por la llamada a oración.
-Los bereberes me agradecieron mucho los calcetines.
-Lleva una pasmina para cubrirte la cabeza o te ponen unaaaaa.
Tras el paseo y la "movida" del camello, regresamos a desayunar a la jaima y fue una grata sorpresa encontrarnos con un desayuno bien completo con salado y dulce todo muy bueno.
Habíamos vivido una inolvidable experiencia y todavía eran las 10 de la mañana de modo que decidimos ir a ver las gargantas del Todrá.
En esta mole rocosa a poca distancia de las dunas de arena del desierto, el río Toldrá ha ido erosionando la piedra hasta crear una profunda garganta que me recordaba vagamente al Siq de Petra. Si alguien está interesado, deciros que en las altas paredes de las gargantas se practica la escalada. En los hoteles de la zona incluso te alquilan equipo y lo requieres te contactan un guía experto en el tema.
Gracias al río, a sus crecidas y a la porosidad del suelo, aguas abajo hay un larguísimo oasis en el cual se encuentra la ciudad de Tinehir donde se toma un rico té con menta.
Continuamos ruta con intención de llegar a dormir a Ouarzazat, la ciudad de las Kasbas y de los estudios cinematográficos Atlas, los mayores estudios naturales del mundo.
En este lugar nos cayó tal tromba de agua (para que digan que no llueve en el desierto) que estando en frente de los estudios de cine, no pudimos cruzar el caudal de agua que inundó el palmeral. Bueno, así tendré excusa para volver a Marruecos.
Comimos cordero con aceitunas en el restaurante La Kasbah des Sables, cuyo interior imitaba a una gran jaima y nos hospedamos en el hotel Ibis Moussafir pero insisto en que quien vaya a Marruecos, busque el hotel en Booking porque de un año a otro algunos mejoran y otros empeoran.
Al día siguiente tempranito subimos al coche en dirección a Marrakech y nos topamos con el único inconveniente del viaje. La lluvia había sido tan fuerte y tan intensa que se había llevado un trozo de carretera.
Tardaron varias horas en llegar las máquinas y hacer un muro de tierra para cortar el agua y esto permitió que pasáramos. Llegamos tarde a Marrakech, justo para cenar en el hotel Ryad Mogador Opera y dormir a pierna suelta no sin antes darme un bañito en la piscina cubierta y reservar un hamam para el día siguiente. Hay que darse un capricho de vez en cuando.
Y sobre todo es obligatorio vivir la Plaza Jamaa el Fna a todas horas. Por la mañana está apagada, solo hay algunos puestos de zumo natural de naranja, muy barato y muy rico. Sobre las 5 de la tarde comienzan a montar los puestos de comida, van llegando los contadores de historias, los encantadores de serpientes y los aguadores con sus trajes coloridos y la plaza empieza a cobrar vida. Es precioso ver todo esto desde la terraza de un bar y después bajar a mezclarse con los locales y los turistas, comer unos caracoles y dejarse seducir por la magia de esta plaza que ha sido declarada Patrimonio de la humanidad.
No hay que tener miedo pero si precaución y no alejarse de los lugares donde está el turismo, llevar el dinero bien guardado y no cometer imprudencias porque hay una gran concentración de gente y los bolsos se distraen solos.
Antes de que se monte la plaza hay que visitar el zoco donde puedes encontrar "de todo" junto, revuelto, amontonado y lleno de polvo.La condición imprescindible para comprar en el zoco es el REGATEO puro y duro. También diré que entre las montañas de cacharros que hay en las tiendas, siempre encuentran un momento para invitarte a un te con la esperanza de que hagas una buena compra.
TIPS DE INTERES:
-Regatear como un poseso en los zocos.
-Comprar crema, agua y aceite de rosa Mosqueta (baratísimo).
-Mirar bien que lo que te meten en la bolsa es lo que compraste.
-Al coger taxis dejar claro lo que te van a cobrar.
-Comprar un frasquito y llenarlo de arena del sahara.
-Hoteles no muy cerca de las mezquitas por la llamada a oración.
-Los bereberes me agradecieron mucho los calcetines.
-Lleva una pasmina para cubrirte la cabeza o te ponen unaaaaa.
¡¡¡SOKRAN Y BUEN VIAJE!!!
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